Hay que dilucidar que determina el ser o no ser telegénico. ¿Es algo innato o aprendido?. En televisión siempre se ha creído que es mas importante caer bien que ser buen profesional.
El diccionario de la RAE define el término telegenia como: “Conjunto de cualidades de una persona que la hacen atractiva en televisión”. Se trata ahora de dilucidar cuales son estas cualidades.
Según “protocolo.org” se trata de cuidar los detalles. Ayuda ser guapo, estilizado, simpático, educado, discreto y elegante; no fingir, disimular los defectos, resaltar las virtudes, prescindir del maquillaje en exceso, cuidar la estética, elegir ropa de colores invisibles, hacerse todo a medida (ropa, maquillaje y peluquería) y controlar tono, gesto y voz.
Para el blog colombiano “La silla vacía” la telegenia no depende del conocimiento (aunque ayuda) sino del saber expresarse para la imagen. Requiere contundencia, buena entonación, frases cortas, y metáforas visuales e incisivas.
“Estamos condenadas por la imagen. Si das bien en cámara, no te preocupes, ya irás aprendiendo. Es así, cruel e injusto. Luego al poco tiempo, ya no eres una imagen tan fresca, tu apariencia es demasiado seria” (Helena Resano de “La sexta” a “Yo Dona”).
Para ser telegénico no es necesario ser la persona más guapa del mundo, tan solo es necesario parecerlo. El término telegénico procede del francés “télégénique” por analogía de “photogénique”. No hay gente fotogénica y gente que no lo es, hay gente a la que les gusta hacerse fotos, y por eso aparecen relajados y felices y gente que odia ponerse delante de una cámara. Un auténtico drama, al principio, es encontrar el lado fotogénico, aquel que nos favorece, el que está en nuestro interior y es preciso hacer aflorar. Exige hacer multitud de fotos, analizar los defectos de cada una de ellas y encontrar soluciones a aquellos gestos que dramatizan nuestra imagen. El lugar ideal para tomar estas fotos son los interiores con poca o ninguna luz natural, pero la la luz del sol aclara la piel, la hace mas luminosa y hace brillar el cabello, la elección es difícil. Sonreír suavemente es una de las claves, la boca no debe estar ni cerrada ni abierta, se trata de entreabrir los labios y mostrar ligeramente los dientes con una sonrisa que puede ir desde la media sonrisa a la mirada cómplice. Las sonrisas muy grandes empequeñecen los ojos y enseñan las encías. Un truco infalible para generar una sonrisa espontánea, en el peor día de nuestra vida, es contraer los glúteos. Un perfil es mejor que un frontal, los cabellos sueltos , mejor que recogidos, el color de la ropa siempre compatible con el de la piel y el maquillaje poco e imperceptible. A partir de la imagen natural se trata de realzar los valores positivos.
Un ser humano tiene una cabeza, un cuerpo, brazos y piernas. La clave está en utilizarlos todos al mismo tiempo, difícil tarea, pero no imposible. Hay que saber organizarse y movilizar todos los recursos para alcanzar la meta con todos los elementos a la vez: pensamiento, voz y cuerpo. Una perfecta simbiosis de lo físico y lo mental. Es clave adoptar una expresión corporal controlada que no forzada, con la espalda siempre derecha y la columna recta, para que los hombros no caigan; la cabeza levemente erguida por encima de la horizontal y dejar caer todo el peso del cuerpo sobre una pierna, si se está de pie, inclinarse hacia un lado si se está sentado. Esto hace las imágenes mas profundas y da una apariencia más interesante y natural. Y por último nunca mirar de frente a la cámara, siempre un poco por encima de ella y un poco mas allá de su objetivo.
“Ya me gustaría a mí mirar a la cámara como Julia Otero” declara Mamen Mendizabal de La Sexta. En el recuerdo están la mirada contundente de Julia Otero, con probabilidad quien mejor a mirado a una cámara, pero también sus peinados. "Lo de los peinados fue una cosa que nunca busqué y salió así. Puede haber un cierto juego estético que también tiene su gracia, un guiño de complicidad, aunque sólo sea eso, un juego con los continentes de unos contenidos que son los que única y realmente me interesan" (Julia Otero en Antena Semanal). “Si tú te ves mejor, más guapa, tu relación con los demás también es más positiva” añadía en Lecturas.
No se trata de tener un don natural para traspasar la pantalla y conectar con el espectador. Todo el mundo puede aprender una técnica y desarrollar una aptitud para relacionarse eficazmente con la televisión. Todo el mundo puede dar una imagen positiva, simpática, creíble y encontrar una forma de comunicar. Cada uno con su temperamento, su personalidad y su estilo.
Si aprendemos a hablar en el contexto de la escuela, del instituto, de la universidad, ¿por qué no podemos aprender a hablar en un entorno audiovisual? Es posible mejorar y perfeccionar la imagen audiovisual de cualquiera con un esfuerzo continuo y desde la humildad de quien no sabe.
Continuará


