Como ese anuncio que he visto, el de las muñecas a lo "Barbie", todas iguales ellas, iguales todas sin misericordia alguna para un “viva la diferencia” y clónicas hasta el aburrimiento, también la televisión de ahora parece atacada por el síndrome de la fotocopiadora.
Basta que por alguna pantalla salga un programa de cierto éxito o eficacia para que le nazcan gemelos por todas partes. Debe ser por la ley del menor esfuerzo o una versión moderna del decimonónico español “que inventen otros”.
Reconozco que la originalidad cansa mucho, da dolor de cabeza y suele ser menos rentable que la fotocopia. Y además, eso que dicen los publicitarios: si no vende, no es creativo. Todo por la audiencia. Y también: ya sabemos que el plagio es lícito si va seguido de asesinato. Aunque yo no creo que aquí nadie intente asesinar a nadie. Solo chupar rueda programática y, en el peor de los casos, sobrevivir, que ya es bastante.
Otrosí digo: la gemelitud no debe ser tan mala porque las muñecas fotocopiadas siempre tuvieron mucho éxito. Y de eso se trata.
Jesús Hermida.

