La discusión es casi ridícula. Probablemente, su génesis tiene más que ver con la degradación de la enseñanza escolar que con la ideología. Por lo visto, “violencia en el entorno familiar” no expresa exactamente lo que algunos quieren indicar cuando usan “violencia de género”. Puede ser. Tal vez haya expresiones más adecuadas, pero no figura en ellas, por incorrecta, la de “violencia de género”. Además, añaden, es un modo de hablar internacionalmente admitido. No es cierto. Es admitido en inglés, cuya versatilidad permite usar la palabra “género” como sinónima de “sexo”, igual que permite usar la palabra “información” como sinónima de “inteligencia”. Solo una mala traducción, ya generalizada, ha hecho posible que los servicios secretos, de espionaje o de información, sean denominados “servicios de inteligencia”. Y los demás servicios ¿no son inteligentes, o lo son menos que los servicios secretos? El DRAE ya ha capitulado aceptando el matiz en su sexta acepción.
Lo de la “violencia de género” en castellano es similar a lo de los “servicios de inteligencia”. Ni unos son “inteligentes” ni los otros son de “género”, como tampoco los “vuelos domésticos” son los nacionales, sino los de las aves de corral. La violencia será o no “machista” o “sexual” o de otra clase, pero no de “género”. Además, ¿de qué género contra cuál otro? Porque, en abstracto, no se indica a cuál se refiere, aunque lo más común es que sea del macho contra la hembra, y no al revés. Por eso, “violencia machista” sería preferible, tal vez no exacto, pues siempre puede aparecer alguna mantis religiosa victimaria entre las del sexo ¿débil? ¿opuesto? ¿femenino?
En fin. Las leires pajines se alborotan movidas por su arrogante ignorancia. Lo más aconsejable, para dilucidar esta tonta controversia, es que las leires volvieran a instruirse al colegio. Ahora que Rajoy ha anunciado que se va a añadir un tercer curso al bachillerato se abre una oportunidad para ellos. Espero que José Ignacio Wert lo tenga en cuenta e incluya el estudio de la lengua en esa reforma que se anuncia. Tan necesaria, a la vista de la ociosa polémica.
Luis Núñez Ladevéze
Emérito





